Oscar Dobe
Creo que ayer el escenario podría haber sido otro si el pueblo catalán
hubiera contado con el apoyo decidido de toda la izquierda española. La
renuncia de IU, Podemos y otros sectores sindicales y sociales a defender
claramente el derecho a decidir y el referéndum ha dejado al Gobern y al
pueblo catalán en una disyuntiva de choque de trenes con mala correlación de
fuerzas fuera (aunque tambien dentro) de Catalunya.
Desde 2011 (como mínimo común denominador) toda la izquierda veníamos
hablando de "romper con el Régimen del 78". Ésta ha sido la ocasión
más clara que hemos tenido y hemos perdido la ocasión de haber asestado un
golpe mortal al bipartidismo,la monarquía y el estado de cosas heredado del
franquismo. La batalla se ha dado en Catalunya,y el pueblo catalán ha estado a
la altura: los payeses,el estudiantado, los bomberos... han dado una lección de
lucha y tenacidad en defensa del derecho a decidir y de la República; el
sindicalismo pactista de concertación y la mayoría de la izquierda española se
han puesto de perfil o han abandonado la lucha sin empezarla siquiera
enarbolando la bandera blanca de rendición antes de la pelea.
Nada va a ser igual en Catalunya a partir de ahora, pero es importante
entender que dentro de los límites de la legalidad, del Parlamento y el juego
institucional no es posible ofrecer una respuesta al deseo de las y los
catalanes de elegir su futuro en paz y libertad: es la hora de la desobediencia
a unas leyes que nunca valieron pero que ahora lo han dejado aun más
claro. Solo desobedeciendo y quebrando sus leyes podremos cumplir las tareas
democráticas pendientes. De nuevo la izquierda tendrá que situarse y elegir si
está del lado del PPSOE y quienes quieren mantener sus privilegios o si por el
contrario está dispuesta a dar la cara en defensa de los derechos de la
mayoría.




