miércoles, 19 de abril de 2017

UNIVERSIDAD: INSTITUCION IMAGINARIA

El propósito de este ensayo es reflexionar sobre la universidad desde las nociones de institución e imaginario social propuestas por Castoriadis

La universidad debe ser el arte y el lugar de la
“inservidumbre voluntaria y de la indocilidad reflexiva”

Cuando intentamos pensar la universidad como institución imaginaria, no nos referimos a ella como el establecimiento que ocupa o como los edificios en los que podemos ubicarla espacialmente; tampoco nos referimos a las “prácticas” de gestión académica ni a una visión superficial de las relaciones entre investigador-profesor y estudiantes o entre enseñanza-investigación y aprendizaje. Antes bien, como veremos, concebimos a la universidad, sus prácticas y relaciones en tanto significación imaginaria social, donde incluso dichos establecimientos, quehaceres, decires y articulaciones son imaginario. Por ello el propósito de este ensayo es reflexionar sobre la universidad desde las nociones de institución e imaginario social propuestas por Castoriadis.

martes, 14 de marzo de 2017

AFINIDADES Nº 9


En esta ocasión, marzo de 2017, entre todo lo publicado, subrayamos una selección de colaboraciones feministas con materiales que versan sobre política, cultura y sociedad.


SORIA, PRODUCTIVISMO LÁCTEO ¡A MALA LECHE!



Martiniano López y Acacio Puig

La provincia de Soria, tradicionalmente marginada desde hace siglos y aceleradamente despoblada desde los años 50, constituye una región macerada por el abandono y en mejores condiciones para mal venderse al mejor postor. Por eso se ensayó –sin éxito- instalar aquí el cementerio de residuos nucleares (ATC) y actualmente la macrovaquería (intensiva) en Noviercas- Sierra del Moncayo.
El proyecto de instalar 20.000 vacas lecheras en la comarca empezó a trascender a la opinión en el otoño de 2016 y ha ido avanzando envuelto en el consabido pretexto de “impulsar el desarrollo de la comarca del Moncayo y combatir la despoblación” junto al aditamento de “respetar el medio ambiente y crear empleo” a partir de una inversión de más de 90 millones de euros y una producción de 180 millones de litros de leche anuales.
Ciertamente el proyecto avanza, inmerso en presiones y opacidad en lo esencial. Presiones, porque la reciente reunión de unas 20 organizaciones en la sede del FOES (Federación de Organizaciones Empresariales de Soria) contó con el apoyo entusiasta del PSOE, PP y C´s, del sindicato UGT y de organizaciones agrarias como ASAJA y UPA entre otras, lanzando una vasta campaña come-cocos social a la que están incorporando a profesionales representativos, recogida de apoyos firmados y fuerte presión mediática. De ese modo se arrogan el apoyo de “prácticamente el 100% de la población”.
Opacidad, porque la campaña de conquista de voluntades se desarrolla, sin embargo, en el mayor  confusionismo sobre el impacto ambiental y social inherente a la  instalación  en Soria de la mayor granja lechera existente en Europa; explotaciones de semejante envergadura solo existen en EEUU, el imperio de la agroindustria.
El origen del proyecto es nebuloso, destacando en él la cooperativa Navarra Valle de Odieta, una gran empresa constituida hace 25 años bajo el palio de SAL (Sociedad  Anónima Laboral) que explota allí 4.800 vacas y que, según el Directorio de Empresas, mantiene un “rango de empleados” de entre 5 y 25. Suponemos que el buen sindicalismo agrario (COAG) está en condiciones de evaluar la proporción correspondiente de empleo sostenible y sostenido en el tiempo, que correspondería a la proyectada granja Soriana de 20.000 animales, porque ni siquiera es de recibo la propaganda que acompaña al nuevo proyecto sobre “la  creación de 250 empleos directos en Soria”.
Desde el pasado febrero  COAG  hizo visible la oposición a la macrovaquería, lanzando un documento para la expresión ciudadana del rechazo nutrido de datos muy significativos entre otros:

PIRATEAR LA FILOSOFÍA


Amador F Savater 

Pensar es aprender de nuevo a ver y a dirigir la atención" (Albert Camus)
Se siente lejana la filosofía. Como algo que incumbe a otros: los "especialistas" que la escriben y la disfrutan. Que se hace en lugares separados de la vida cotidiana: facultades, academia. Que se enseña con largas peroratas y se aprende memorizando muchas citas. ¿Podemos piratear la filosofía? Mancharla de las preguntas que nos pone la vida día a día. Llevarla a otros lugares, habitados. Reapropiarnos de la capacidad de plantear problemas e inventar respuestas.

Filosofía contra Historia de la Filosofía

En el colegio aprendí muy poca filosofía (y tampoco mucha más en la Universidad). En todo caso, algo de Historia de la Filosofía. Pero no es lo mismo. ¿Qué quiero decir? Pues que allí no se enseñaban los "procesos de pensamiento" propios de tal o cual autor (es decir, su manera singular de plantear un problema e inventar respuestas), sino más bien los "resultados" o las "conclusiones" a las que había podido llegar. La filosofía se convertía de ese modo en un especie de archivo o de armario en el que se distribuían por cajones las distintas ideas filosóficas. Tal antiguo pensador griego afirmaba que "todo era agua", otro que "todo era fuego", Platón dividía la realidad en un mundo sensible y un mundo ideal, etc. Se nos mostraba algo inmóvil e inmovilizado. Y así ni siquiera nos quedaban ganas de husmear en los cajones.
Menos mal que siempre hay un "profe distinto". Una voz capaz de desviar de los caminos trillados a quien la escucha activamente y cambiarle la vida. En el colegio por ejemplo me acuerdo de Luis, que impartía de otro modo las clases y nos hacía sentir capaces e inteligentes a los alumnos (sobre todo a los que sacábamos peores notas y dedicábamos toda nuestra energía a diseñar la siguiente trastada). Recuerdo que el último día de curso, Luis dedicó la clase entera a recomendarnos a cada uno de nosotros un libro distinto (de filosofía o de literatura), aconsejado con delicadeza y mucha gracia (ironía incluso en algún caso). Me impactó advertir que Luis pensaba en cada uno de nosotros, como alguien especial y singular, no como parte de una masa distraída a disciplinar y aleccionar. Por supuesto, ese verano leí aquel libro con avidez, tratando de descifrar en qué sentido podía contener un "mensaje" para mí.
En la Universidad me acuerdo sobre todo de Carlos, que conseguía hacer pasar en sus clases intensidades insospechadas para un aula de filosofía. Lo que hacía Carlos en el fondo era muy sencillo (y a la vez un auténtico reto): mostrar el camino de pensamiento de tal o cual filósofo (Platón, Marx, Freud). Es decir, Carlos no "explicaba" a los autores (clasificando las ideas filosóficas por cajones), sino que desplegaba sus mismos procesos de pensamiento. Reproducía (ante nosotros, con nosotros) su razonamiento: cómo dedujo Platón la idea de Idea, cómo llegó Marx a pensar la plusvalía, etc. Acompañado de ese modo, uno recorría el mismo sendero de pensamiento abierto o creado por cada autor (no hay camino, se hace camino al pensar). Mostrar el proceso, y no sólo los resultados, tenía una eficacia pedagógica insuperable: aquellos contenidos se me grabaron en la cabeza (porque de alguna forma era yo quien había recorrido el camino), mientras que he olvidado felizmente la mayoría de los demás, toda aquella lista de autores e ideas que se trataba de memorizar para vomitar en el examen final.

EL FASTIDIO DE LA INCERTIDUMBRE



Albert Walden

Existen al menos dos destacadas proposiciones analíticas actuales para intentar entender algo sobre los sucesos en que la aleatoriedad, la estocástica, lo contingente aparecen de forma inesperada. Dos ideas para abordar todo aquello que de alguna manera está estrechamente relacionado con el caos antes, durante o después de la acción que intentamos instintivamente normalizar o, al menos, singularizar  como parte de alguna estructura lógica más amplia.
Una se trata de la idea del “Cisne Negro” desarrollada por el matemático Bassin Nicholas Taleb y  basada en “la estructura de lo aleatorio en la realidad empírica”.  Este enfoque usa la metáfora de lo inhabitual que es observar un cisne negro, para ilustrar lo condicionado – según mi entender - que puede llegar a ser el pensamiento que se reafirma en lo que sabe, y en el convencimiento que procura la anuencia del proselitismo; cuando, por otra parte, el pensamiento puede resultar ser más sorprendente y creativo con lo que desconocemos y con la disidencia crítica.
La reflexión del autor se localiza en la sociedad tecnológica del control, de la estadística, del “big data”, de la campana gaussina, de los modelos algorítmicos, de la linealidad causalista; en fin, de lo más granado que ofrece la tecno-ciencia actual. En este contexto de seguridad surgen, de vez en cuando, cual traviesos “demonios maxwelianos” imprevistos que trastocan las estrategias, recordando a la mente despierta que sólo con la concreción que procura la síntesis y con la discriminación habida en el reduccionismo  es posible creer que se puede mantener “ad vitam aeternam” teorías científicas, manifiestos políticos, estrategias económicas o cualquier otro tipo de tradicionalismos, incluidas las milenarias sacralidades religiosas
Según esto, vivimos unos tiempos en que se han producido algunos “Cisnes Negros” más destacados de lo habitual (hay que indicar que un evento de este tipo puede llegar a ser considerado tanto negativo como positivo) que parece van a trastocar los modelos establecidos; ya veremos si lo hacen mucho. De cualquier forma no es la intención del artículo entrar en esta ocasión a debatir sobre las últimas contrariedades electorales, ni por supuesto sobre el inquietante fenómeno del “Gran Rubio de oro y su banda”, sino sobre la estabilidad que los modelos de acción política y social en las democracias que nos corresponden tratan de asentar como razones en las que no cabe apenas la objeción al modelo. Esta calma chicha, que para cualquier régimen significa el estado de gobierno perfecto, se fundamenta en el apoyo y consenso  de unas mayorías que aceptan y exigen – al margen de cualquier compromiso - la subliminalidad seductora del entretenimiento y su voluptuoso deseo como meta y destino. Ejemplo de ello bien se podría hallar en nuestra querida nación, país de pocas sorpresas nuevas donde es tema controvertido siempre la previsible improvisación y admiración ante el ingenio espontaneo de la raza que surge cuando la modorra de lo “natural” se ve alterada por indeseados y complicados paradigmas discordantes. La astuta y genuina sospecha inquiridora  se suele centrar  entonces en la descalificación directa sobre el sujeto que disiente y no en el examen crítico sobre lo disentido; aparte de todo esto, existe la inveterada costumbre de muchos paisanos e incluso la de un servidor en usar enseguida  la “Navaja de Ockham” para zanjar cuestiones más o menos importantes. Hay que recordar que esto  no  significa tirar de faca albaceteña o chaira toledana, sino aplicar el principio de simpleza que en su versión actual dice: “La explicación más simple es la más probable, aunque no necesariamente la verdadera”.    

A SESENTA AÑOS DE LA LUCHA MINERA DEL POZO MARIA LUISA

Recordamos en este aniversario una de las luchas obreras mas significativas de las habidas durante la primera fase de “la larga postguerra”, la desarrollada en las cuencas mineras asturianas. Hubo otras de la misma envergadura pero este mes de marzo de 2017 se cumple el sesenta aniversario de una movilización autónoma y generalizada, duramente reprimida, que desbordó los controles del sindicato único-CNS y sembró esperanza y resistencia durante la noche franquista.
(1957-2017, varias fuentes- el blog Acebedo)
El desarrollo y extensión de las huelgas de 1957 y 1958, al margen de la represión subsiguiente (detenciones, palizas, despidos) se destacan por el hecho de que fueron verdaderas movilizaciones de masas y tuvieron características sindicales ya modernas.
La reactivación de la inquietud laboral inició en la cuenca gijonesa un largo ciclo conflictivo que hundía sus raíces en el cambio que se estaba produciendo en el mercado de carbón como consecuencia de la competencia de los combustibles líquidos.
Ante el desmoronamiento de las defensas autárquicas, la patronal minera inició un proceso de reconversión en el sector, que incidía negativamente en las rentas de los trabajadores.
La primera réplica a los planes patronales se manifestó en enero de 1957 en La Camocha, al reducirse totalmente el rendimiento de los trabajadores durante varios días en demanda de una mayor retribución de los destajos. A esta reivindicación se sumaba además el malestar general de los mineros por el incumplimiento de la legislación laboral y por la ineficacia de la representación sindical.
Paralelamente, en la cuenca del Nalón, algunos delegados sindicales venían transmitiendo, acompañados en ocasiones por comisiones de mineros, la inquietud laboral que suscitaba la desaparición de numerosas primas, restricción que se veía compensada por los incrementos salariales recogidos en la reglamentación que empezó a regir el 1 de noviembre de 1956. Este descontento se desbordó al reducir la patronal el número de "guajes" (ayudantes de picadores), que motivaron reducciones de la producción en toda la cuenca.
Esta insatisfacción determinó que a partir del nueve de marzo de 1957, un grupo cada vez mayor de los picadores del Pozo María Luisa completaran la jornada sin haber extraído ni una sola pieza de carbón, resultando inútil la actitud contestataria de la patronal que advirtió que los salarios se abonarían en conformidad con el rendimiento, y posteriormente fue igual el fracaso de las autoridades sindicalistas para paliar este conflicto entre los picadores del sector.

LA VICTORIA CREPUSCULAR DE JOSEPH CONRAD


R. Bistué

Joseph Conrad concluyó la novela Victoria en vísperas del estallido de la Gran Guerra. Editada  muy pronto (en el curso de 1914) constituyó un gran  éxito que conoció varias reediciones y traducciones. Aquí fue publicada en 1995 por Alfaguara con traducción y epílogo de Alejandro Gándara.


Victoria es una novela sin barcos, o casi sin ellos, donde el mar es solo lejana circunstancia y Europa un continente lejano aunque capaz de contaminar con sus miserias, a variopintos personajes que deambulan por el archipiélago malayo en franca huída de la civilización occidental.
El personaje central, el barón sueco Heyst, es ingenuo, educado y escéptico, practica la última herencia existencial paterna que se resume en la recomendación de “mirar…y no hacer ruido” y en consecuencia vive exiliado en una soledad  robinsoniana y contemplativa que, sin embargo, no basta para mantenerle a cobijo de las tempestades anexas a las miserias humanas.
Heyst,  un supuesto hombre de acción pero sin acción, liberará a la joven Lena, una violinista cautiva de una “orquesta de señoritas” que hace ruta por los casinos de las colonias dirigida por una pareja de músicos con pocos escrúpulos.
La liberación de Lena estimula una progresiva transformación en la existencia de Heyst que, no sin sorpresa, incorpora nuevos acentos a su filosófico autismo social.
Cuando la ambición arrecie, maldad y azar se conjugarán para transformar la victoria de la vida y el amor en destrucción y derrota…
De Lena, Heyst, Jones, Ricardo, Wang…solo quedarán vagos recuerdos tras la absurda confrontación criminal en la Bahía del Diamante. 

Frente a los pronósticos de gentes bien pensantes, Conrad barruntaba en 1913-1914 el ardor guerrero que latía en los poderes imperialistas del momento, una beligerancia que fatalmente la socialdemocracia europea inoculó en las clases trabajadoras -ejércitos llevados al matadero- y que resultó ser  también chispa que alumbró el 17 ruso.
Con la Gran Guerra se acababa la supuesta estabilidad del viejo mundo y también, las quiméricas huidas felices a los Mares del Sur.

Józef Teodor Konrad Korzeniowski más conocido como Joseph Conrad,  nació en 1857 en Berdyczów -antes Polonia y hoy Ucrania- y falleció en Bishopsbourne, Inglaterra, el 3 de agosto de 1924.
Escritor de origen polaco adoptó el inglés como lengua literaria. Exiliado a los 17 años, se dedicó a la marinería hasta 1894 en que inició su trabajo literario.
Murió acosado por las deudas.
De la novela Victoria dijo nuestro admirado Jack London:
"Me alegro de estar vivo, aunque sólo fuera por el mero hecho de poder disfrutar de la lectura de este libro”.