Publicado en Viento Sur
Hace
cincuenta años no existían ni Internet ni las redes sociales pero esto no fue
obstáculo para que la rebelión política, social, cultural y generacional del 68
se expandiera como un fenómeno global. América Latina y el Caribe no estuvieron
al margen de esa gran convulsión mundial.
Las
circunstancias regionales eran muy distintas a las que vivía Asia, África o
Europa, pero todas parecían contagiarse entre sí.
En
el subcontinente americano como en Europa la izquierda de los 60 leía a los
clásicos, a Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Mao, Gramsci,
Mariátegui, pero también a contemporáneos como los vietnamitas Ho chi Minh o
Giap, al Che Guevara, y también a Régis Debray, Frank Fannon, a Louis Althuser,
Herbert Marcuse, Ernest Mandel, Pierre Frank, Livio Maitan, en busca de
análisis, interpretaciones, recetas.
Era
una búsqueda ansiosa y voraz de herramientas que permitieran definir la etapa
que se vivía, la estrategia y las tácticas a seguir para enfrentar al
omnipresente y asfixiante imperio estadounidense y las dictaduras militares
criollas lacayas.