miércoles, 11 de octubre de 2017

“OKTYABR” (OCTUBRE)

La FILMOTECA de AFINIDADES. “OKTYABR” (OCTUBRE)
MGH
 Este mes (octubre) a l@s roj@s nos pone un poco, por lo menos, a quienes corrimos delante de los grises y después del tiempo transcurrido seguimos manteniendo el espíritu y el pensamiento más o menos libre, así que se nos ha ocurrido incorporar a la filmoteca de afinidades un clásico para este boletín, la peli de Sergéi Eisennstein.

Es posible que haya gente que ya no la tenga en la retina, que no llegara a verla en el pasado, o que simplemente le parezca un panfleto, para tod@s ell@s la dejamos en este boletín, como un pedacito de la Revolución de Octubre Rusa.

Para finalizar Incluimos la sinopsis que aparece en Filmaffinity:    

Reconstrucción de los acontecimientos ocurridos desde Febrero hasta Octubre de 1917. Una película en la que, siguiendo la filosofía comunista, no había personajes principales. La habilidad de Eisenstein y su experiencia se ve en los rápidos movimientos y en el ritmo en el montaje, así como en la construcción de intensas secuencias que no fueron bien entendidas por las tempranas generaciones rusas. El estreno se retrasó hasta 1928 debido a la presión de algunos grupos influyentes y, además, se cortaron algunas escenas. Aparecen en el filme muchos de los protagonistas de la revolución: los Guardias Rojos, los soldados y los marineros. 

1 comentario:

  1. Qué mejor ocasión que el centenario de 1917 para ver –o volver a hacerlo- Octubre, la gran película que Eisenstein dedicó a la primera insurrección exitosa en la historia del movimiento obrero y campesino y que recupera nuestra filmoteca-afinidades.
    Ciento cinco minutos en blanco y negro, sonorizados con música de A. Antonini y E. Meisel y dirigida por quienes también fueron sus guionistas G. Aleksandrov y Eisenstein, la película vio la luz en 1927.
    La película, llena de hallazgos cinematográficos que integran muy bien recursos teatrales de la cosecha de Eisenstein, resulta magnífica en el “dibujo de bulto” y la combinación eficaz de multitudes en movimiento, rostros llenos de carga política, exhibición de máquinas y armas, de gags épicos (el caballo muerto que cuelga del puente sobre el Neva…) y probablemente de eficaces gags cómicos (el comité pacifista que defiende al Gobierno Provisional).

    Sin embargo, entiendo que desajustan la inmensidad de aquel homenaje a la primera victoria proletaria, las obligadas concesiones de los dos directores al momento político y la involución conservadora en el Partido Bolchevique (tras los fiascos-errores iniciales en Kronstadt/1921 y Ucrania/1919, la derrota de la Oposición Obrera /1922-la posterior exclusión en 1926 de Trotsky, Kámenev y Zinóviev del Buró Político y meses después del Comité Central y del partido a fines de 1927, liquidaba cualquier tentativa de oposición organizada sobre bases de democracia obrera, al tiempo que los primeros miles de militantes críticos eran confinados en Siberia). Esas concesiones al nuevo poder rampante se traducen en la película en eliminar (censurar) el papel de la oposición (la diversidad) en la historia de los acontecimientos descritos desde la emergencia con la Revolución de Febrero del Gobierno Provisional de Kerensky hasta su derrota y la toma del poder.
    Las “menciones positivas” radican en un nada sutil “culto a Lenin” (las masas babean literalmente en su presencia y ante sus palabras) en parte también a Stalin (caracterizado de joven dirigente con barba corta, inflexible y decidido en su arenga al Congreso de los Soviets) y un estrambótico y desaliñado bohemio dirigente del Comité Militar Revolucionario (Ovsenko) -que mantendría cuerda de renegado útil durante la Guerra de España… hasta su fusilamiento sin juicio en la URSS de 1938.
    Otras concesiones del guión al retrógrado momento socio-cultural en la URSS de 1927 son el tratamiento caricaturesco dado al batallón de mujeres que defendió al Gobierno Provisional de Kerensky (el llamado Batallón de la Muerte). Vista la burla del episodio a la luz del siglo actual y sobre todo a la luz de la que fue Primera Constitución Soviética, las secuencias dedicadas al Batallón son degradantes y machistas. El preceder la rendición de aquellas mujeres armadas con la mirada melancólica de una soldado a la escultura “El beso” de Rodin, es tanto como decir “mujer, dedícate al amor y pata quebrada”…en tanto que denostar como “frivolidad pequeño burguesa” el que sean mujeres fumadoras o como “expresión de decadencia” el que muchas de ellas no escondan simpatías lésbicas… resultan expresiones lamentables que degradan máxime al día de hoy, parte de la contundencia ideológica de aquella lección de gran-cine revolucionario que supuso Octubre.

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