miércoles, 11 de octubre de 2017

HOMENAJE A CATALUNYA

Oscar DB y  Acacio Puig

El estado español ha perdido una batalla esencial. Creemos que nada volverá a ser igual tras el 1 de octubre en la relación entre Catalunya y el estado español. Más de 2 millones de personas votaron en el referéndum a pesar de que el gobierno del PP, el PSOE y Cs cargaron contra Catalunya y la voluntad popular con todo lo que tenían: jueces, detenciones, multas, y miles de policías y guardias civiles. Solo faltó el ejército en esta fase de la fiesta. Si las fuerzas constitucionalistas se atreviera a usarlo de algún modo, sería criminal (y suicida para la izquierda) no expresar su rechazo y solidaridad con quienes ya están decidiendo su futuro como país. 

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 La suspensión de facto de la autonomía catalana, la ocupación policial de ciudades y pueblos, la prepotencia y desprecio por lo catalán de los unionistas, la brutalidad y salvajismo de las fuerzas policiales estatales, el aura de odio creado durante semanas...no pudieron con la voluntad política de millones de personas que hicieron frente a ese estado de sitio y acudieron a votar y a enfrentarse de manera decidida a un estado que les negaba la raíz de la democracia; la capacidad de elegir.

El pueblo catalán ha peleado durante semanas, se ha organizado de múltiples formas y ha conseguido llevar a cabo aquello que todos daban por imposible. En esta lucha han convergido amplios sectores; desde los trabajadores portuarios, los bomberos, los payeses, el estudiantado, la familia educativa, asociaciones feministas, la izquierda en el gobierno y las organizaciones de la izquierda radical, y hasta 400 curas católicos situados en la estela del fallecido Xirinachs, aquel honesto combatiente antifranquista que perdura en nuestra memoria.
En definitiva, una multiplicación de voluntades y fuerzas imparables.
No ahondaremos en los datos conocidos por todas y todos (los mas de 2 millones de votantes, los miles de efectivos policiales...) ni en las escenas que se quedarán guardadas en nuestra mente (tanto del salvajismo policial como de la resistencia del pueblo catalán), pero nos parece necesaria una breve reflexión acerca del papel que ha desempeñado la izquierda.

Ya se desarrollaba este tema de manera mucho más brillante en un artículo de Viento Sur donde los autores planteaban las tareas de la izquierda no independentista en el asunto que nos ocupa, pero a nivel más doméstico, la escasa movilización de la izquierda burgalesa deberíamos preocuparnos: ni Podemos ni IU han movido ficha; incluso han boicoteado el propio referéndum tachándolo de maniobra sin garantías, sumándose así al coro unionista que deslegitimaba la votación y todo ello, al margen y en contra de las posiciones de sus propios órganos de dirección federales. Se perdió así una oportunidad de oro para golpear al Régimen del 78 de manera efectiva todas y todos juntos.
No hay cadena más fuerte que su eslabón más débil, y en el estado español el eslabón más débil, hoy por hoy del régimen capitalista heredero del franquismo es Catalunya, un país que ha demostrado ya su voluntad de romper con un estado español que ha llenado las calles de las ciudades de fascistas con enseñas del franquismo y ha avivado el odio más irracional contra el pueblo catalán. Así lo hemos vivido en nuestra ciudad; con cientos de personas en la Plaza Mayor demandando el fin de la autonomía catalana, insultando a los catalanes y usando los mismos lemas que se coreaban en el franquismo. Allí vimos, en su salsa; a concejales del PP...
La izquierda burgalesa no hemos logrado, por el momento, estar a la altura del reto de acompañar al pueblo catalán con un proceso de debate y movilizaciones de todo tipo que debilitara la demagogia y la capacidad represiva del nacionalismo español y que hiciera pedagogía en la defensa clara del derecho de autodeterminación del pueblo catalán. Con miles de efectivos policiales que arribaron para imponer la voluntad del PPSOE a golpe de porra, la izquierda reformista no se apeaba del mantra del llamado a un referéndum con garantías o pactado, sin darse cuenta de que el tiempo de las concesiones y el mangoneo terminó.

La desobediencia a unas leyes que impiden a la ciudadanía ejercer su derecho a decidir su relación con el estado español y que constriñen los derechos laborales y sociales de la clase trabajadora a costa de los beneficios de una minoría es una obligación para quien aspire a dar una solución digna a la cuestión catalana. Más allá de lo que cada cual pensamos que debiera hacer el pueblo catalán con su derecho a decidir, nos toca respetar su soberanía y ahondar en el esfuerzo para debilitar por todos los flancos al gobierno del PP y exigir que se obedezca a la voluntad que expresaron más de 2 millones de personas.



2 comentarios:

  1. Al hilo del artículo de Acacio y Oscar sobre Catalunya, que comparto plenamente, se me ocurre plantear una doble reflexión.

    A)
    Por un lado, evidenciar la enorme potencia como “dispositivo analizador” del proceso catalán/español, implacable en el desvelar las miserias de nuestro Estado post franquista, el verdadero rostro de la oligarquía hispano catalana, las condiciones vergonzosas de nuestra democracia real y la inconsistencia de las formas de autonomía reconocidas por la Constitución de 1978.
    Un ministro de economía ultraliberal, de un gobierno español minoritario y corrupto, con una simple orden puede socavar totalmente las finanzas de un gobierno autonómico y deponer de hecho su autoridad legítima y cualquier soberanía territorial. Un juez neo franquista, la Agencia de Protección de Datos, las compañías telefónicas, los banco y un brillante coronel de familia de Fuerza Nueva se arrogan la autoridad de detener cargos públicos legítimos, invadir y saquear instituciones, espiar masivamente, asolar centros educativos, golpear a manifestantes pacíficos y violar flagrantemente los derechos de millones de ciudadanos pacíficos.Pequeño detalle olvidado: este mismo gobierno central minoritario y corrupto, había sufrido un clamoroso rechazo en el Congreso (el 19 de septiembre de 2017) al intentarse respaldar su actuación belicista de cara al 1 de Octubre. Es más: el jueves 21 de septiembre, el mismo Congreso confirma el uso "partidista" del Ministerio del Interior con la policía política aprobando, con el voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos, el dictamen de la comisión de investigación que responsabiliza al ex ministro del Interior y acredita que se creó en Interior una estructura policial para investigar y, en su caso, "perseguir" a adversarios políticos. Todavía hablan de democracia parlamentaria como si fuera una realidad…
    Todo esto, por supuesto, aderezado por una incesante campaña propagandista de los medios del IBEX 35 con inauditos soflamas que confunden de forma maliciosa reflejos condicionados falangistas, democracia, ley, razón de estado, vulgata fascista y ardores guerreros.
    Este peligrosísimo proceso antidemocrático, que constituye un ejemplo asombroso y actualizado de “contra revolución preventiva”, sería oportuno nos hiciera aprender algo…aunque fuera el simple conocimiento de que centro neurálgicos ocupan y neutralizan los golpistas modernos.

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  2. B)
    Abogo por resituar en su justa dimensión los procesos históricos de soberanía y los intentos de autodeterminación: imaginar que “frente a una crisis del capitalismo global la respuesta deba ser igualmente global” es sólo una “tentación”, una suerte de ingenuidad, una causa de segura derrota.
    Con Catalunya en la mente se ve como uno de los efectos más sangrante de la producción ideológica “globalista” dominante, haya sido el alegre desprenderse de conceptos como la soberanía nacional, el rechazo a enfrentarse al problema del estado y de la soberanía popular frente al despliegue de la llamada globalización en el nombre de una imaginaria “globalización alternativa” desprovista de cualquier enraizamiento y concreción. Lo que ha convertido nuestras poblaciones en presa fácil de cualquier sugestión cosmopolita imaginaria suministrada por el imperialismo mientras se desmontaban nuestros derechos y, a menudo, nos entreteníamos en inocuas ferias de productos políticos semi alternativos.
    La tozuda realidad de estos años ha puesto en evidencia muchas de las tonterías de la izquierda postmoderna y las fabulaciones sobre la presunta muerte de la clase obrera o la sociedad de la información. Será fundamental también llegar a una redefinición válida y manejable de Internacionalismo. En nuestra concepción, supone una relación “entre naciones diferentes e iguales” y no ciertamente la negación de la identidad nacional, contrariamente a lo que considera el tópico del estamento semiculto políticamente correcto de “izquierda”. Y esto tiene que ser válido a partir de nuestro propio Estado, como con valor nos hacen ver l@s compañer@s de Catalunya...
    Un vez más liberación nacional y liberación social, pues. Dos elementos que no tienen porqué ser opuestos, sino que deben ser absolutamente complementarios, con la lógica y dura batalla por la hegemonía que eso supone… Sin el elemento social, que prevé el conflicto (externo e interno), en efecto, las instancias emancipadoras de una lucha por la independencia y la soberanía nacional se arriesgarían a desembocar en la xenofobia, en el racismo y en el nacionalismo. La presencia de la CUP y la realidad de los actores políticos catalanes nos garantiza que no sería así.
    Para integrar y hacer interactuar los dos planos (nacional/social) es, sin embargo, importante redefinir el concepto de Clase que, gracias a la cuestión nacional, sepa adaptarse a la mutación de las realidades sociales.
    La sociedad necesita de la comunidad y la comunidad de la sociedad. Más aún, sin una comunidad prepolítica no es posible ninguna sociedad. Esto nos lleva a recordar que es función de la política entonces facilitar la comunicación entre esas dos realidades. ¿Cómo?: apuntando al sincero y estable reconocimiento del Otro. No sólo como miembro de la misma comunidad de lengua y nación (el ser social), sino como miembro de una comunidad lo más amplia posible, incluso mundial (el deber ser social). Es así como se conjugan democracia, dialogo y respeto de las diversidades (religiosas, políticas, culturales), en un marco universalista.
    Marx recibe el “Comunismo” como máxima forma de comunitarismo: una realidad donde finalmente convergen sociabilidad y ética (ser y deber ser), como efectos de una creciente puesta en común (por decirlo de alguna manera) de sueños y necesidades. Elogio del comunitarismo que sea sobre todo un elogio al ser humano creativo, libre y solidario, como entitas coesencial a cualquier proyecto comunitario. Se trata de una verdad, o mejor, de una idea reguladora centenaria, para no olvidarla nunca.
    Siendo más explicito: como de forma lúcida ha afirmado el director del Wall Street Journal (portavoz de las "verdaderas" élites…no de fantoches o funcionarios como Trump, Rajoy o Macron) "la lucha política será cada vez menos entre progresistas y conservadores y cada vez más entre globalistas y populistas". Quien milita en el campo populista para contener la hegemonía de las derechas puede perder, quien se enrola en el campo globalista en nombre de la democracia ha perdido ya.
    Brunilde

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